Por Elena Morado
@Elena6Morado
Mucho me han preguntado sobre la
forma ideal para fomentar la lectura en niños y niñas. Hoy quiero puntualizar
las siguientes recomendaciones para ayudarte y guiarte en el uso lúdico y contemplativo
de los libros infantiles (que no únicamente son para niños y niñas. A mí me
fascinan). Tengo cerca de 8 años leyendo historias, pero sobre todo aconsejando
a mis estudiantes sobre la importancia y trascendencia de los libros desde que
lo sostienen entre sus manos.
Mi propósito no es hacer del
momento de la lectura algo simplemente divertido, alegre y asombroso (tampoco
es que tenga el fin de aburrir a mis escuchas de 6 a 12 años), pero mi apuesta
es un concepto diferente porque he sido testigo de la cantidad de estímulos que
reciben los menores de edad para ser entretenidos: usar tabletas para leer,
aplaudir y moverse para mantener su atención, elaborar manualidades como
resultado para comprobar, ante autoridades escolares y familiares, que han
aprendido y trabajado en algo (sin importar que se deseche en algunos minutos).
Últimamente, las actividades extraescolares han sido un gran negocio en México,
sin embargo, no deja de impresionarme que el objetivo de estas sea: divertir y
mantener contentos a los clientes infantiles.
Yo apuesto a usar dinámicas que
involucren todas las emociones y sentimientos para generar un autoconocimiento
del menor, pues las experiencias de la vida no sólo será sonreír mientras se
baila reggeton (esas son las dinámicas de algunas escuelas que dicen ocupar “métodos
científicos” en la enseñanza). Te propongo apostar a un contenido de calidad
con ayuda de la reflexión.
Fotografía de Pinterest
Algunos consejos más allá de mantener contentos
a los niños y niñas
Señala lo que pronuncias: En
cuanto usen un libro, invita a tu acompañante infantil a señalar con tu dedo lo
que vas leyendo y viceversa. Esto le dará gran dinamismo a la lectura. No
abuses de este consejo, practícalo de vez en cuando y llévalo a cabo con niños
de 5 a 7 años, es decir para aquellos que aún les será útil este recurso. Recuerda
las 5 habilidades para leer mejor: ritmo (respetar signos de puntuación),
dicción (pronunciar adecuadamente las palabras), entonación (dale fuerza a la
intención de las palabras) y volumen (sé audible, que te escuchen).
Para lectores más grandes,
pídeles que lean para ti mientras barres o lavas los trastes. Nota: No olvides
que esto es recíproco, pues no se trata de poner a los niños y niñas a servicio
de los adultos, sino de reforzar lazos afectivos a través de la lectura de un
cuento o novela.
Lee tú también: Me encanta este
punto porque es el más contradictorio y complejo de todos porque, como adultos,
nos llenamos de palabrería repetitiva y amenazante (a mí también me ha pasado):
Lee para ser más inteligente, lee para saber más, leer es divertido… Pero ¿Qué
leemos? ¿Compartimos y conversamos sobre lo que leemos? ¿Sabemos transmitirlo?
En la mayoría de veces, creo que no. Y es que a pesar de leer muchas historias
no sabemos contarlas.
Desde hace unos años, mi método
para acercar a mis estudiantes a los libros, películas y cortometrajes es
provocar o llamar al interés: ¿Sabías que hay una historia sobre un grupo de
jovencitos que quedan varados en una isla desierta y para sobrevivir tienen que
herirse y asesinarse? O me sitúo en mi vida cotidiana: Ayer vi una película
maravillosa de terror porque trata sobre 2 pequeñas amigas, pero 1 de ellas le
hace creer a la otra que es bruja y que tiene poderes malévolos tanto así que
la tiene amenazada y obligada a conseguir elementos para sus hechizos. Lo comparto con mucha pasión y
entusiasmo, pues además de sentirlo lo considero para invitar al otro. En
definitiva, no causaría el mismo efecto si lo hiciera “con cara de pocos
amigos”. ¡je! Así que ¡Practícalo!
Fotografía de Pinterest
Juega, reflexiona y contempla: A
mí me pone muy contenta cuando mis alumnos llegan a clase y me comparten que han visto,
junto con su familia, la película o libro que les he recomendado porque
situaciones así, permiten ampliar el diálogo con ellos, conocer sus intereses y
aficiones y, desde luego, puntos de vista de jugar, reflexionar y contemplar un
mismo producto. Cuando esto sucede, no te imaginas cómo me gustaría que los
testigos fueran los directivos, coordinadores y supervisores escolares (es algo
que no aprecian y si sucede, lo subestiman). Para mí, el ejemplo y esa
comunicación inesperada entre un menor de edad y un adulto es oro puro porque
estamos educando desde la invitación amable y generosa. Es por eso que el escritor
Michael Ende planteaba: 2 personas que leen un mismo libro ¿Están leyendo la
misma historia?
Evita calificar y medir
Es un error continuo y que ha
terminado por considerarse, socialmente, como aceptable. Es un acto que me
decepciona y lastima mi profesión porque, por obligación, he quedado sujeta a
restricciones como: Evalúa cuántas palabras lee por minuto, oblígalos a
entregar un resumen de la lectura, deben de leer 6 libros durante el ciclo
escolar. Es un paso erróneo porque si en, en primaria, trabajamos fomento ¿Por
qué reducirlo a obligación? He notado en el nivel de secundaria, que lamentablemente
el juego y las narraciones orales no son consideradas prioridad para los
jóvenes porque ahora, en su nivel, la lectura es formalidad y restricción
(hasta las sillas de las bibliotecas escolares sólo están diseñadas para el
público infantil). Hay tanta falta de importancia no sólo al acto de leer, sino
a quienes somos mediadores de lectura porque no hay lugares para ejercer, y si
los hay, son empleos que aparecen y reaparecen sin pagos justos ni prestaciones
de ley.
Por ello, evita (dentro de tus
posibilidades) calificar y medir. El acto de leer no debería ajustarse
únicamente a parámetros cuantitativos, pues además de perder tiempo en reportes,
observaciones o hasta regaños, fomentamos el desánimo, la preocupación y apatía
porque todo se centra en que el estudiante consiga una calificación impuesta
por un adulto. No me opongo totalmente a ello, pero cuando emitimos el mensaje
de leer por gusto ¿Acaso estas medidas no son contradictorias? Como maestra, me
apena mucho tener que ajustarme a ello por obligación.
En el siguiente video, te
presento algunas sugerencias para favorecer la lectura. Míralo y aprovecha para
suscribirte a mi canal de You Tube “Elena Morado”:
Últimos
consejos…
Espero que te sea de utilidad mi
artículo. Búscame en Instagram y Facebook como Juegos de Lectura (Ya tengo
canal de You Tube). Te regalo unos consejos más:
*Usa el efecto sorpresa: Haz
pausas breves mientras lees un cuento, juega a cerrar el libro por algunos
minutos para mantener el interés, aprovecha para que tu escucha indague sobre
qué sucederá.
*Pide lo que quieres conseguir:
Si quieres silencio, pídelo amablemente y añade consecuencias. Por ejemplo:
Como hoy están muy inquietos y no me escuchan, tendré que interrumpir la
historia y no creo poderla retomar.
*Invítalos a participar: ¿Qué ves
en la imagen? ¿De qué tratará el cuento? ¿Estás seguro de lo que estás viendo? ¿Por
qué? (Estas preguntas en espera de explicaciones, procura hacerles con
amabilidad y sin presionar al niño. Avanza poco a poco).
Así que no nos detengamos en este camino de aprendizaje ni tampoco dudes en compartirme tus opiniones :D
Fotografía de Pinterest



bueno aunque la televisión, internet y otros pasatiempos han sido distractores para los niños y por eso no dedicaban tiempo a leer siempre se puede usarlos como herramientas si sabemos incentivar y motivar por medio de ellos los gustos por las historias de los chicos de cualquier edad
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