martes, 8 de octubre de 2019

3 Y MÁS ACCIONES PARA FOMENTAR LA LECTURA CON NIÑOS Y NIÑAS


Por Elena Morado

@Elena6Morado

Mucho me han preguntado sobre la forma ideal para fomentar la lectura en niños y niñas. Hoy quiero puntualizar las siguientes recomendaciones para ayudarte y guiarte en el uso lúdico y contemplativo de los libros infantiles (que no únicamente son para niños y niñas. A mí me fascinan). Tengo cerca de 8 años leyendo historias, pero sobre todo aconsejando a mis estudiantes sobre la importancia y trascendencia de los libros desde que lo sostienen entre sus manos.

Mi propósito no es hacer del momento de la lectura algo simplemente divertido, alegre y asombroso (tampoco es que tenga el fin de aburrir a mis escuchas de 6 a 12 años), pero mi apuesta es un concepto diferente porque he sido testigo de la cantidad de estímulos que reciben los menores de edad para ser entretenidos: usar tabletas para leer, aplaudir y moverse para mantener su atención, elaborar manualidades como resultado para comprobar, ante autoridades escolares y familiares, que han aprendido y trabajado en algo (sin importar que se deseche en algunos minutos). Últimamente, las actividades extraescolares han sido un gran negocio en México, sin embargo, no deja de impresionarme que el objetivo de estas sea: divertir y mantener contentos a los clientes infantiles.

Yo apuesto a usar dinámicas que involucren todas las emociones y sentimientos para generar un autoconocimiento del menor, pues las experiencias de la vida no sólo será sonreír mientras se baila reggeton (esas son las dinámicas de algunas escuelas que dicen ocupar “métodos científicos” en la enseñanza). Te propongo apostar a un contenido de calidad con ayuda de la reflexión. 

Fotografía de Pinterest

Algunos consejos más allá de mantener contentos a los niños y niñas


Señala lo que pronuncias: En cuanto usen un libro, invita a tu acompañante infantil a señalar con tu dedo lo que vas leyendo y viceversa. Esto le dará gran dinamismo a la lectura. No abuses de este consejo, practícalo de vez en cuando y llévalo a cabo con niños de 5 a 7 años, es decir para aquellos que aún les será útil este recurso. Recuerda las 5 habilidades para leer mejor: ritmo (respetar signos de puntuación), dicción (pronunciar adecuadamente las palabras), entonación (dale fuerza a la intención de las palabras) y volumen (sé audible, que te escuchen). 

Para lectores más grandes, pídeles que lean para ti mientras barres o lavas los trastes. Nota: No olvides que esto es recíproco, pues no se trata de poner a los niños y niñas a servicio de los adultos, sino de reforzar lazos afectivos a través de la lectura de un cuento o novela.

Lee tú también: Me encanta este punto porque es el más contradictorio y complejo de todos porque, como adultos, nos llenamos de palabrería repetitiva y amenazante (a mí también me ha pasado): Lee para ser más inteligente, lee para saber más, leer es divertido… Pero ¿Qué leemos? ¿Compartimos y conversamos sobre lo que leemos? ¿Sabemos transmitirlo? En la mayoría de veces, creo que no. Y es que a pesar de leer muchas historias no sabemos contarlas.

Desde hace unos años, mi método para acercar a mis estudiantes a los libros, películas y cortometrajes es provocar o llamar al interés: ¿Sabías que hay una historia sobre un grupo de jovencitos que quedan varados en una isla desierta y para sobrevivir tienen que herirse y asesinarse? O me sitúo en mi vida cotidiana: Ayer vi una película maravillosa de terror porque trata sobre 2 pequeñas amigas, pero 1 de ellas le hace creer a la otra que es bruja y que tiene poderes malévolos tanto así que la tiene amenazada y obligada a conseguir elementos para sus hechizos. Lo comparto con mucha pasión y entusiasmo, pues además de sentirlo lo considero para invitar al otro. En definitiva, no causaría el mismo efecto si lo hiciera “con cara de pocos amigos”. ¡je! Así que ¡Practícalo!

Fotografía de Pinterest

Juega, reflexiona y contempla: A mí me pone muy contenta cuando mis alumnos llegan a clase y me comparten que han visto, junto con su familia, la película o libro que les he recomendado porque situaciones así, permiten ampliar el diálogo con ellos, conocer sus intereses y aficiones y, desde luego, puntos de vista de jugar, reflexionar y contemplar un mismo producto. Cuando esto sucede, no te imaginas cómo me gustaría que los testigos fueran los directivos, coordinadores y supervisores escolares (es algo que no aprecian y si sucede, lo subestiman). Para mí, el ejemplo y esa comunicación inesperada entre un menor de edad y un adulto es oro puro porque estamos educando desde la invitación amable y generosa. Es por eso que el escritor Michael Ende planteaba: 2 personas que leen un mismo libro ¿Están leyendo la misma historia? 

Evita calificar y medir

Es un error continuo y que ha terminado por considerarse, socialmente, como aceptable. Es un acto que me decepciona y lastima mi profesión porque, por obligación, he quedado sujeta a restricciones como: Evalúa cuántas palabras lee por minuto, oblígalos a entregar un resumen de la lectura, deben de leer 6 libros durante el ciclo escolar. Es un paso erróneo porque si en, en primaria, trabajamos fomento ¿Por qué reducirlo a obligación? He notado en el nivel de secundaria, que lamentablemente el juego y las narraciones orales no son consideradas prioridad para los jóvenes porque ahora, en su nivel, la lectura es formalidad y restricción (hasta las sillas de las bibliotecas escolares sólo están diseñadas para el público infantil). Hay tanta falta de importancia no sólo al acto de leer, sino a quienes somos mediadores de lectura porque no hay lugares para ejercer, y si los hay, son empleos que aparecen y reaparecen sin pagos justos ni prestaciones de ley. 

Por ello, evita (dentro de tus posibilidades) calificar y medir. El acto de leer no debería ajustarse únicamente a parámetros cuantitativos, pues además de perder tiempo en reportes, observaciones o hasta regaños, fomentamos el desánimo, la preocupación y apatía porque todo se centra en que el estudiante consiga una calificación impuesta por un adulto. No me opongo totalmente a ello, pero cuando emitimos el mensaje de leer por gusto ¿Acaso estas medidas no son contradictorias? Como maestra, me apena mucho tener que ajustarme a ello por obligación.

En el siguiente video, te presento algunas sugerencias para favorecer la lectura. Míralo y aprovecha para suscribirte a mi canal de You Tube “Elena Morado”:


Últimos consejos…

Espero que te sea de utilidad mi artículo. Búscame en Instagram y Facebook como Juegos de Lectura (Ya tengo canal de You Tube). Te regalo unos consejos más:

*Usa el efecto sorpresa: Haz pausas breves mientras lees un cuento, juega a cerrar el libro por algunos minutos para mantener el interés, aprovecha para que tu escucha indague sobre qué sucederá.
 
*Pide lo que quieres conseguir: Si quieres silencio, pídelo amablemente y añade consecuencias. Por ejemplo: Como hoy están muy inquietos y no me escuchan, tendré que interrumpir la historia y no creo poderla retomar.

*Invítalos a participar: ¿Qué ves en la imagen? ¿De qué tratará el cuento? ¿Estás seguro de lo que estás viendo? ¿Por qué? (Estas preguntas en espera de explicaciones, procura hacerles con amabilidad y sin presionar al niño. Avanza poco a poco). 

Así que no nos detengamos en este camino de aprendizaje ni tampoco dudes en compartirme tus opiniones :D 

Fotografía de Pinterest

1 comentario:

  1. bueno aunque la televisión, internet y otros pasatiempos han sido distractores para los niños y por eso no dedicaban tiempo a leer siempre se puede usarlos como herramientas si sabemos incentivar y motivar por medio de ellos los gustos por las historias de los chicos de cualquier edad

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