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domingo, 7 de febrero de 2021

REFLEXIÓN: ¿CUÁLES SON LOS LIBROS APTOS PARA NIÑ@S?

 Por Elena Morado

@Elena6Morado

Desde hace algunos meses, varios colegas me han preguntado ¿Cómo elegir un libro infantil? ¿Hay libros que pueden leer mis alumnos? ¿Está bien que lean ese título? Sinceramente, me ponen en aprietos porque estoy segura que hay muchos factores que intervienen en la selección de un título y que, desde luego, desconozco pues ¿Cómo elegir lo bueno y lo malo para otra persona? ¿En realidad existen los libros buenos y malos para algún lector? ¿Hay lecturas nocivas y bondadosas? Te invito a considerar estos puntos a la hora de elegir un título:

APERTURA MENTAL DEL ADULTO

He decidido colocar como prioridad al adulto, pues cuando surge la pregunta ¿Qué libro es bueno para los niños? Me desanima que el primer filtro para la elección sea lo que los adultos consideremos apto o no para el menor de edad. Por eso, me gusta invitar a, ustedes lectores, en lo idóneo: El adulto debería tener apertura para dejarse sorprender y encantar por el contenido del título. En muchos casos, no se eligen libros porque contienen malas palabras (recordemos que conservan estilos y palabras coloquiales aún después de una traducción o corrección de estilo). Imaginemos que no se permite la lectura y el juego con “Matilda” o “La maravillosa medicina de Jorge” de Dahl sólo porque está impresa la palabra “estúpido”. Historias tan impactantes y alocadas no tendrían la posibilidad de invitar de formar a lectores voraces, sólo porque una directora, padre de familia o docente no lo considero apropiado por una dichosa palabrita.

a)     Sí, puede ser impactante para un niño leer una grosería; pero ¿Acaso es malo sentirnos impactados?

¿Y qué más?

Pensemos y llevemos a cabo, como adultos, leer libros con groserías, libros de temas incómodos o de los cuales somos inexpertos porque estará bien si no nos sentimos aptos, hábiles y capaces para leerlo a otros, pero si sólo nos dejamos llevar por nuestros prejuicios e incertidumbres sin antes leer el libro; creo que nos perdemos de un contenido que puede resultar enriquecedor y alentador para niños y niñas: Somos diferentes, tenemos el derecho de elegir y hay que conocer antes de cerrar con un ¡NO! ¡PROHIBIDO LEER ESO!

QUÉ LES GUSTA A LOS NIÑOS

Mucho de lo que les gusta a los niños y niñas de hoy es incomprensible para nosotros: los adultos. Por lo tanto, si tenemos dudas en la selección de un título, reflexionemos procurando dar respuesta a estas interrogantes que yo aplico al inicio y fin de un ciclo escolar: ¿Qué libros pueden añadir información extra acerca de algún contenido académico? ¿Qué les gusta y preocupa a mis estudiantes? Los que tienen el hábito de la lectura ¿Qué libros les ha apasionado?, los que no leen ¿Qué títulos no les han ayudado? ¿Por qué?

OJO: No se trata de consentir y mimar a los estudiantes dándoles sólo lo que les gusta y los haga felices, pero sí de hacer del momento de la lectura algo más amable y motivador para la mayoría.




b y c) Los niños y niñas quieren resolver problemas y enseñar a otros lo que ellos ya saben.

Otro poquito

Te comparto un consejo que aplico: Al final del ciclo escolar reparto pequeñas fichas de trabajo a todos mis estudiantes y escribo 3 preguntas en el pizarrón que les pido contestar de la manera más honesta (pueden hacerlo de manera anónima).

1.- ¿Qué clase te gustó y por qué?

2.- ¿Qué libro te interesó y por qué?

3.- Necesito tu ayuda, escribe una propuesta de un libro o actividad que te gustaría realizar el próximo ciclo escolar.

Es necesario escucharlos: Ellos también quieren ejecutar una idea, compartir un libro y una experiencia. Así podremos saber qué les interesa. Por ejemplo: Mira, los trabajos con temática libre que ha elaborado alumnos: Ellos también quieren enseñar a otros, resolver acertijos, escribir una opinión y leer aquello con lo que se identificaron. Desde luego, dale seguimiento. 



d, e y f) Como a tod@s, nos gusta que nuestra opinión sea tomada en cuenta.

MÁS ALLÁ DE LAS LETRAS

A los adultos nos toca informarnos, replantearnos ideas y empatizar con nuestros hijos, familiares y estudiantes. Si tenemos dudas de un tema, por ejemplo, acoso escolar, busquemos alternativas: expertos, noticias, reportajes, libros, artículos de opinión o pinturas. No estamos obligados a saber y dominar todos los temas (es más much@s niñ@s están dispuestos a ayudarnos a investigar).

Desde luego que también eres libre de decidir hasta dónde quieres abordar el contenido de un tema, pues a veces la situación nos rebasa y es válido; pero, por favor, no cerremos las oportunidades con una negación absoluta sólo porque un libro infantil plantea la religión, las preferencias sexuales o la sexualidad dentro de sus páginas.

Otra arista

Algunos temas desoladores e incómodos pueden ser visibilizados y necesarios para mejorar las condiciones de quienes los padecen. Por ejemplo: Maltrato animal, abandono escolar o preferencias sexuales. Imagina si no se hablaran de su existencia:  El abusado quiere dar a conocer su situación, el confundido quiere que alguien lo guíe, el que tiene nuevas ideas, quiere exponerlas. Eso pasa y por eso es imprescindible considerarlas dentro de nuestras sesiones escolares o dentro de un juego o charla familiar.

Tengo un caso muy particular acerca sobre el abuso de animales en los colegios. Mira mi video de You Tube: 


Aquí el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=g8JL7tVPBnQ&t=468s

TAMBIÉN ESTÁ EL JUEGO

Por otro lado, exponer dudas e información no es la única forma de hacer referencia a los personajes, contexto y nudo de una historia infantil pues… ¡¡TAMBIÉN ESTÁ EL JUEGO!!! Y es una interesante herramienta porque no es necesario que externemos nuestras dudas, preocupaciones, anhelos, miedos o sueños con el habla, sino que el cuerpo, los gestos y las expresiones (de manera muy natural) nos sugieren algo. Por eso como educador, es importante observar con detenimiento.

g) Y hablando de juego ¿Ya te suscribiste a mi canal de You Tube?

Finalmente, los libros aptos para infantes son los que los inviten a jugar para que sean los protagonistas y hacedores de su conocimiento y con ayuda de plastilina, fotografías, marionetas y dibujos enfocarse no sólo a la temática de un libro, sino a sus personajes, sus diálogos y trama. Y eso es lo bello y enaltecedor de la literatura: Ser libres.

Imagen A tomada del sitio “Rincón de la psicología”. www.rincondelapsicologia.com

 



viernes, 29 de mayo de 2020

PONENCIA: LA LECTURA INFANTIL Y ALGUNAS CURIOSIDADES.

Por Elena Díaz Carmona (redactora y mediadora de lectura infantil). Esta propuesta se presentó en el Primer Coloquio Multidisciplinario de Literatura Infantil y Juvenil en la Universidad Autónoma de Morelos.

@Elena6Morado

Hoy en día me alegra saber que hay interés en fomentar la lectura en las escuelas públicas y privadas, ya que se aprovechan los espacios incluyendo bibliotecas, funciones de cuentacuentos y hasta en ferias del libro; pero ¿Acaso la lectura debe incluirse sólo en espacios llenos de libros y únicamente días de fiesta? Definitivamente no, y es por eso que dedico estas palabras a quienes están frente a un grupo de estudiantes de primaria de lunes a viernes.

Como maestra de fomento a la lectura he tenido la oportunidad de laborar en varios colegios particulares de mi localidad y en absolutamente todos he hallado el mismo problema: El lector no es tomado en cuenta y las bibliotecas se usan para alejar a los estudiantes. Y es que, la situación es compleja porque algunos directivos y maestros de los colegios no visualizan las bibliotecas como un sitio de encuentro con el otro, de placer y de juego; sino que son usadas como lugares para castigar a los estudiantes que tienen un mal comportamiento, para aquellos que después de horas del toque salida no han venido a recoger o incluso para guardar libros viejos o jamás abiertos que se conservan en cajas. Sin duda, no estamos actuando correctamente porque el castigo es el aislamiento.


a) En verdad que este proyecto significa trabajo arduo: Cuando me invitaron como ponente a la UEM en el 2019, un día antes, me caí y mi boca sufrió las consecuencias. Estaba sola, llorando en el hotel y preocupada por mi dentadura. Por fortuna, podía hablar. 

¿LA LECTURA DEBE SER DIVERTIDA?

Esta es una pregunta que ha surgido en mí desde hace 2 años, ya que la televisión, radio, colegios y algunos libros enfatizan la palabra “DIVERSIÓN” (así, en mayúsculas) como característica principal destinada a los infantes. Pareciera que nos intimida el hecho de que los niños y niñas perciban y sientan emociones como: miedo, aburrimiento, enojo o tristeza. Recuerdo con precisión el rostro preocupado de mis compañeros docentes, pues el reto es: Que el alumno no se me aburra.

Estoy de acuerdo en que una sesión o clase no debe abundar el aburrimiento, pero sin duda debe contener un poco de todo. He tenido experiencias mágicas cuando el tema es la protección de los animales y mis estudiantes se conmueven hasta las lágrimas. Lamentablemente, si no vemos que un niño sonríe y se carcajea con los libros, creemos que se aburrió porque no fue impactante. Tremendo error. 

Pero ¿Y si nuestro público se aburre? Un narrador experimentado lo notará enseguida y tiene 2 opciones: Captar la atención del público o, provocar el que mismo busque alternativas más atractivas. Desde luego, yo elijo la primera; la cual también dependerá de la disposición del oyente. No toda la responsabilidad recae en el cuentacuentos. He compartido historias fantásticas y en ocasiones algunos chiquillos se aburren. Está bien y están en su derecho, sin duda, no les gustó la historia o simplemente no están acostumbrados a que les lean. Es respetable.

¿QUIÉNES SON LOS LECTORES INFANTILES?

He aquí un error que sucede en la mayoría de los adultos: Ofrecemos al alcance de los niños y niñas lo que a nosotros nos gusta. Lamentablemente, no reparamos en si el contenido es sano o apropiado para su edad. Por ejemplo: Programas de televisión en horario vespertino (que dicen ser familiares), escenas en las que la exaltación de emociones predomina (golpes, abusos e insultos al otro), caricaturas estridentes (observemos con detenimiento cómo en las emisiones no hay momentos de silencio), lenguaje inapropiado (el albur y doble sentido no sólo en medios digitales; sino también impresos). Estas observaciones me parecen pertinentes porque, en ocasiones, nos negamos a que los infantes tengan en sus manos libros (escritos por profesionales) sobre temas como: abuso sexual o parejas del mismo sexo ¿Por qué? Pareciera que los temas que más incomodan o desconocemos nos dan miedo, y sólo permitimos que se vean si son tratados con humor o vulgaridad. Y, lamentablemente, creemos que los menores de edad no lo entienden en “la caja negra”; y si lo leen en los libros infantiles, se confundirán.

b) Un lector no es aquél que necesariamente tiene todo el tiempo un libro entre sus manitas. 

Sin duda, estoy segura que los pasos agigantados no sucederán en el campo del fomento a la lectura si menospreciamos a los lectores infantiles. Y entonces….

¿CÓMO INCLUIR LA LECTURA EN EL AULA ESCOLAR?

En primer lugar, en mi experiencia, considero que tenemos que desechar la idea de considerar un límite de tiempo para leer. A los estudiantes les asombran las narraciones (vengan o no incluidas en libros escolares). Si atrapamos a los infantes con una trama atractiva, no estarán al pendiente del tiempo (nosotros tampoco).

Estoy a favor de incluir cuentos con enfoque filosófico o de crítica social. Los oyentes lo gozan, resaltan su empatía, reflexionan y les parece trascendente. Y qué decir del uso del humor ¡Es fantástico! Es curioso cuando las expresiones faciales cambian de un estado a otro ¿Han notado cómo los labios se extienden y abren en infinidad de formas cuando los infantes pasan de la concentración a la risa para congelarse en el asombro? A mí me encanta ser cómplice de ello.

En mi opinión, me parecen inservibles aquellas campañas a favor de la lectura protagonizadas por famosos, simplemente, lucen bien a cámara con un montón de hojas e impresionados por un destello que los asombra y envuelve, pero sin dejar de posar con estilo.

Sería fructífero que el estandarte de dichas campañas fueran los sucesos, experiencias y resultados a viva voz de quienes nos dedicamos al fomento a la lectura con nuestros montones de libros (álbum, pop-up, para colorear y más), marionetas,  juegos didácticos y colores (sólo por mencionar algunos); y con seguridad, también los lectores de todas las edades que nos escuchan, aplauden o se duermen mientras narramos un cuento (se duermen, muchas veces, porque los regresamos a la primera infancia) ¿Acaso en las noches no nos arrullaban con cuentos?

c) El lector es aquél que se sensibiliza con los libros, el juego, la voz y los cantos. 

¿Y EL DOCENTE EN LA BIBLIOTECA ESCOLAR?

Tristemente, como maestros, los directivos nos eligen un papel que disgusta y muchos no sabemos hacerlo: El de vigilante. Viene a mi mente cuando leo historias y la maestra titular está ahí acompañando a sus estudiantes. Ella con la mirada atenta y lista para regañar, percibe si alguien bosteza, platica con el otro o mira a la nada (tiene tanta astucia para ello que no es necesario que lo vea, simplemente lo siente y dice el nombre del alumno que rompe con el silencio absoluto que exigimos en una biblioteca). Me pregunto: ¿Las bibliotecas escolares deben carecer de sonidos? Yo creo que no: Imagínense cuando leemos narraciones humorísticas y los infantes ríen o qué tal cuando escuchan una historia de terror y gritan de miedo. Es aceptable, y desde luego, placentero.

Es entendible el papel de “maestro vigilante” (al que me refiero) porque las bibliotecas escolares son, lamentablemente, en ocasiones, sitios de espera, guarderías o espacios únicamente para consultar libros y obtener información. Es un uso limitado incluso para las publicaciones, ya que son prácticamente inexistentes las revistas, enciclopedias, periódicos, textos de divulgación científica e historietas. Debo agregar que, lamentablemente, la exhibición de libros en bibliotecas escolares está abandonado porque los ejemplares son colocados en sitios poco espaciosos donde se arruinan y empolvan porque no son atractivos al ojo del infante; ya que son puestos en libreros donde lo único que se ve es el lomo y ¿Cómo juzgar un libro si ni siquiera vemos su portada? Lo ideal, a mí gusto y experiencia, es colocarlos mostrando la portada, incluso semiabiertos; los lectores son curiosos y si ven un poco del interior del libro “toman el anzuelo”. También aquellos libros populares con historias clásicas o personajes de Disney siempre destacan por pasar de un lugar a otro, pues los estudiantes los leen una y otra vez y van de una mano a otra ¡Todos los quieren! Yo opto por ponerlos abajo o muy arriba (sólo el lector que se esfuerza, lo hallará). Me gusta dar la oportunidad a publicaciones que casi nadie elige a pesar de que su contenido es brillante.

Otro error que he observado de manera recurrente es colocar todos los libros fuera del alcance de las manos de niñas y niños. Entiendo que, como adultos, somos celosos de lo nuestro y desconfiamos de las intenciones de los menores (¿y si lo rompe, y si lo raya?). Estoy segura que, si nos damos a la tarea de abordar a los alumnos y explicarles cómo debe tomarse y tratar un libro, lo entenderán y confiaremos en él. Intentemos.

Recuerdo que hace unos meses acudí a una linda biblioteca infantil de la Ciudad de México. Muy bella, colorida, espaciosa, ideal para chicos y grandes, pero el error era que los cables e interruptores de las computadoras y material electrónico estorbaban y quitaban visibilidad a los libros. Se notaba que los visitantes no exploraban los mismos porque estaban empolvados (hasta con telarañas), además algunas bibliotecarias daban prioridad a la exhibición de objetos personales como: recuerdos, peluches, tarjetas de felicitación, fotos de familia y flores (encima de los libros) porque convertían la recepción en toda una vitrina de decoraciones sentimentales.

Por otro lado, quienes nos especializamos al fomento a la lectura (nombrados de múltiples maneras como cuentacuentos, mediadores y animadores), estamos en el olvido. Casi nulas son las escuelas que tienen una biblioteca y una materia de fomento a los libros con un docente especializado en la materia. Lamentablemente, se obliga al docente titular, que tiene más trabajo porque imparte otras materias, a promover el hábito lector (y sin un pago o sueldo extra por estudiar esta profesión).

d) Los juegos didácticos son un gran aliado para quienes creemos en la importancia de reforzar los sentidos, valores y habilidades. 

Para terminar este apartado, incluyo una observación más: Tomar la lectura en serio. En lo personal, he podido desempolvar enciclopedias gracias a que las hojeo, reviso, leo y comparto ¿Cómo? He encontrado un bello hábito: En cada clase de Taller de Lectura y Redacción, previamente, leo el contenido de un apartado interesante de alguna enciclopedia. Por ejemplo: Animales (A todos los niños les encantan). Así que cedo de 5 a 10 minutos para compartir un dato curioso con mis estudiantes: - ¿Sabías que los cerdos son animales tan inteligentes que pueden formar lazos afectivos muy estrechos y por eso cuando descansan lo hacen nariz con nariz? Si alguien quiere saber más de este simpático animalito, vengan en su recreo y tomen esta enciclopedia -. Es más, cuando el tiempo alcanza, un estudiante busca en orden alfabético el nombre del animal que le gusta y quiere saber un dato curioso, lo comparte con el resto de la clase al leer la información en voz alta. Y así, ahora, las enciclopedias (esos libros grandotes y pesados) son “manoseados” y cargados con mucho esfuerzo (me encanta que los lectores sean perseverantes y compitan por conseguir lo que quieren). Me satisface ver la escena de la discordia: - Yo vi primero el libro y me toca leerlo; sí, pero yo lo tomé primero-. Y ahí entró yo, como adulto, a equilibrar la situación.

¿Y SI JUGAMOS A LEER?

e) Creo que las autoridades educativas, además de promover el uso de la tecnología, deberían enfocarse en alentar el uso de libros en una biblioteca escolar. Es necesario para formar alumnos generosos y respetuosos con toda forma de vida. 

Para finalizar, me encantaría compartir la forma en, personalmente, fomento la lectura ¡Con el juego! Y es que el juego es valioso porque permite desarrollar la creatividad, aprender por imitación, sensibilizar, reforzar lazos afectivos, desarrollar habilidades motrices y no motrices como caminar, correr, mantener el equilibro; compartir, ser tolerante y tener paciencia. Sin duda, estas experiencias lúdicas quedan en la memoria del menor y, en muchos casos, si no le gusta leer; ahora le gustará porque recordará que con dicha historia cantó una canción, ganó un juego, la niña que le gusta le sonrío al hacer equipo para lograr la victoria, la maestra lo abrazó, se asustó con un personaje, en fin… Es una forma de explorar el mundo, de generar autoconocimiento y de mantener el ánimo.

Hoy, gracias a este estilo, diseñé el taller de “Lectura Lúdica” y mis sitios en redes sociales nombrados “Juegos de Lectura” en los que predominan el valor del juego acompañado de libros infantiles. Es ya una tradición leer y contar cuentos para mis estudiantes y hacer un juego referente al protagonista del libro en cuestión, al ambiente, al problema o a la portada. Y así es como disfrutamos de sesiones (no es un curso en el que el aprendizaje sea cuantitativo y por ello la dificultad aumente) más bien es cualitativo, con el propósito de que la evaluación sea auténtica y el estudiante acuda a leer, a que le lean, a jugar, a socializar, a conocer de autores e ilustradores.

No está dentro de mis objetivos convertir a un infante en el próximo nobel de literatura o en un Juan Rulfo ¡No! Mi propósito es que si, casualmente, mi taller lo inspira a ser un escritor ¡Que sea porque lo eligió y porque las experiencias emotivas se quedaron interiorizadas en su memoria!

f) Si fomentamos la lectura, encaminemos las experiencias hacia la escritura. 

Estoy segura que si nos concentramos en conocer, investigar y compartir a los niños, niñas, jóvenes y adultos la historia de vida y fotografía de un ilustrador y escritor de libros infantiles no sólo estaremos fomentando la lectura; sino también la cercanía entre el docente y el estudiante, el libro y el estudiante, el autor y el estudiante. Por favor, quitemos esa idea de que sólo escribe el que es escritor; acompañemos a los niños y niñas a escribir, a preguntar, a hojear y escuchar un cuento porque sin duda, gracias a los maestros y maestras que leyeron para mí (los recuerdos muy bien), hoy puedo jugar y leer, con y para otros. Y desde luego, perfeccionar mi redacción y lectura.

Gracias.

Elena Díaz Carmona es maestra, y mediadora de lectura para niños, niñas de kínder y primaria. Ha trabajado para la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, estancias infantiles, colegios particulares y escuelas de artes. Su experiencia laboral incluye la elaboración de transcripciones y reseñas de libros, además de artículos sobre desarrollo infantil. Elena es Licenciada por la carrera de Comunicación por la Universidad Autónoma de México (UNAM), y activista por los derechos de los animales.

El presente artículo de opinión “La lectura infantil y algunas curiosidades” es producto de una investigación que la ponente ha vivido a lo largo de sus más de 7 años como maestra de asignatura de taller de lectura y redacción con estudiantes de 5 a 12 años de edad. Las opiniones de la autora pretenden dar origen a debate, pero también a reflexionar para mejorar la forma en que mostramos y narramos historias a los menores de edad. Sin duda, también es una crítica a la mayoría de colegios que cuentan con bibliotecas escolares, pero que las incluyen por mera exigencia y obligación de sus mandatarios (o hasta por mera apariencia); y no por gusto, exploración o interés en fomentar la lectura entre sus alumnos o como ellos les dicen “clientes”.

Si usted, lector, desea profundizar más sobre este tema, escríbame a: elena.morado6@gmail.com

*Muchas gracias a la UAEM por considerar la lectura de libros infantiles un tema para conversar y proponer. 

g) Si mi cara luce evidentemente asimétrica es por ese accidente que nunca olvidaré al igual que la experiencia de compartir mi conocimiento en una asombrosa universidad :)



jueves, 25 de julio de 2019

LIBROS EN TERCERA DIMENSIÓN ¿PARA LEER O PARA IMPRESIONAR?

Por Elena Morado

@Elena6Morado

Hace unos días, me enteré que un colegio particular en el Estado de México anuncia como novedad libros infantiles de realidad aumentada. La idea no me gustó del todo, ya que estas publicaciones se distinguen por contener imágenes en movimiento (se añaden aspectos virtuales a la realidad) mientras se usa un dispositivo móvil.


1) 2 alumnitas leen un libro de la bilioteca escolar. Una usa un juguete didáctico, mientras que su compañera le lee.

¿Qué no me gustó?

Creo que los libros están dejando de ser libros: Prácticamente, son videojuegos. Incluso, me atrevería a decir que el usuario (no lector) se pierde u olvida la narrativa por cumplir el objetivo del “libro de realidad aumentada”: asombrarse y descubrir qué sorpresa depara cada vez que se cambia la página o presiona la pantalla con un dedo. Y es que estos artículos simulan espacios reales con patrones de bosques verde limón y búhos ojones con lentes (tan irreales y poco trabajados). No se lee; se mira. Se interactúa a través de una pantalla; no de otro (no se necesita a un compañero para que nos lea o al cual leerle). Basta con un celular o una tableta.


¿Cuáles son las debilidades de estos libros?

* El usuario pasa el dedo y “la magia” no ocurre: Hay que enfocar de manera muy precisa la portada y contenido del libro con el dispositivo.

* Son libros álbum (carecen de texto), y cuando lo hay, los usuarios se distraen con los efectos sonoros, diálogos y animaciones.

* Son temporales. Estoy segura que en cuanto pasen de moda o el celular ya no acepte la aplicación, el encanto se pierde.

* Los dedos impiden observar con detenimiento y a detalle la pantalla. Estorban mientras el usuario interactúa.  

* En los comentarios de las reseñas, algunos usuarios consideran las instrucciones deficientes o acusan a la aplicación de inservible.

* Cuando hay texto, en algunos casos, con la pantalla la tipografía es muy pequeña y borrosa.
En niños muy pequeñitos, es necesario que un adulto configure el idioma, ajuste los niveles de juego o retos e instalar la aplicación.

* El contenido del libro con realidad aumentada se minimiza a acciones: Sale un árbol, muge una vaca, un niño grita. ¿Y la narrativa? ¿El inicio, el desarrollo y el final?


                                                                          
                                                                            ¿Y a favor?

* Las editoriales señalan que es bueno para niños autistas.

* Los contenidos son bilingües.

* Hay acertijos o rompecabezas con varios niveles de dificultad.

Reitero…

Para ser honesta, me parecen atractivos, bonitos y novedosos (así como cualquier juguete u objeto innecesario, pero simpático a la vista). Mientras pueda elegir, seguiré con los libros en tercera dimensión porque se tienen que leer e interpretar para que la imagen que resalta tenga un sentido ¿Lo han probado con los menores de edad? Me encantan sus expresiones de emoción, interés y gusto al respecto. Incluso he probado que mis estudiantes sean los autores de esta categoría de publicaciones infantil es y han sido todo un éxito porque no todo está dicho ni expuesto, siempre hay algo que los lectores pueden hacer, rehacer, pensar y repensar. Les daré una oportunidad, pero no me emocionan ni anhelo poder conocerlos en vivo y a todo color porque es una forma de "abaratar" la lectura, los cuentos y las ilustraciones (pareciera que las historias clásicas o los dibujos son tan poco ilustrativos,  que hay que venderlos con la tecnología). 

Te comparto algunas actividades para leer y escribir en mi canal de YouTube. Mira: 


Finalmente, creo que el estilo tan "impresionante" y "estimulante" de libros en realidad aumentada es para aquellos que creen que ser lector es mirar letras con la boca abierta exclamando ¡¡¡la lectura es divertidaaaa".

 ¡Bah!

 ONOMATOPEYA La función está por comenzar. Los listones de sus zapatillas rozan el piso del salón y se llenan de polvo porque ningún escenar...